miércoles 15 de agosto de 2007

Al Zocalo en Metro

Llevamos 48 horas muy entretenidas. Al final el vuelo salio sobre las 2 de la madrugada de Madrid, por delante nos quedaban 11 horas de trayecto contra el reloj y esto lo aviso porque la diferencia horaria con Guatemala es de 8 horitas que hacen que uno tenga un Jet lag del tamaño de la torre Eiffel. Tras una noche dando cabezadas entre Shrek 3 y su primo Spiderman 3 en un cutre avión de Iberia aterrizamos por fin en Mexico, D.F: que, desde el aire y con toda su extensión iluminada parece un Leviatan hecho de avenidas y arrabales.

El dilema que se nos planteaba era el siguiente ?merecía la pena acercarse hasta el centro teniendo 6 horas muertas que esperar en el aeropuerto hasta enlazar con el vuelo de Guatemala? Consultado el sobrecargo y atendidos los consejos de una pasajera mexicana decidimos que si, que merecía la pena. Por lo tanto tras sellar el pasaporte y confirmar el vuelo salimos a la ciudad mas grande (o, al menos la mas habitada) del planeta hasta la boca de metro. El metro de Mexico es relativamente moderno, data de los años 60 y sus infraestructuras han variado poco desde entonces aunque resulta útil, rápido y muy limpio salvo que ocurran cosas como las que a continuación leeréis.





El primer trayecto fue perfecto, sentados y todo que íbamos, pero fue llegar a la terminal de Pantitlan y formarse el pifostio. No se si es lo habitual o no, pero miles de personas se hacinaban en los andenes para tomar la linea 9. Y una vez que llegaban los escasos metros la gente se abalanzaba en ellos con una violencia solo vista en esas imagenes de evacuaciones en las que la vida de uno depende de su espíritu depredador. Fuimos literalmente abducidos al interior del vagón en una escena digna de los trenes de ¨La lista de Schindler¨. El infierno acababa de empezar, de repente Nati, en un vagón cargado con un millar de machos alfa aztecas le grito a uno ¨Porque no le tocas el culo a tu puta madre?¨Yo ya sabia de lo peligrosas que pueden ser las apreturas en Mexico para las damas y las carteras pero jamas me imagine que la gente se aprovechase de una situación tan agobiante. Como vi de que iba el asunto y el interfecto empezó a murmurar por lo bajo añadí ¨A ver si al final aun vas a cobrar¨. Parece ser que pese al uso de giros idiomáticos de un registro lingüístico geograficamente lejano el tipo me entendió porque se callo en seguida. El trayecto de seis estaciones se prolongó durante 45 abominables minutos, en una sauna humana. El tren llegaba a trancas y barrancas a cada estación y no bajaba ni, obviamente, subía nadie. Creo que había unas 12 personas por metro cuadrado (mas o menos como en los cálculos de las manifestaciones del PP).

Por fin llegamos a nuestra parada que, afortunadamente era un importante nudo y conseguimos salir de allí a codazos y empellones. Nos tomamos unos minutos de respiro contemplando nuestra ropa empapada por el sudor y nuestros cuerpos magullados por al presión y proseguimos hacia el Zocalo, el centro mismo del D.F. El Zocalo es una plaza de dimensiones fabulosas. Debe ser el equivalente a 8 campos de fútbol y esta presidida por una enorme bandera de Mexico. En su cabecera se encuanra la Catedral, las mas antigua y grande de Latinoamerica y a un lado el palacio de la presidencia con los fantásticos frescos de Diego Rivera en los que refleja la historia de Mexico incluyendo a los aztecas, los conquistadores, Juarez y Carlos Marx. Tras estos dos monumentos nos relajamos contemplando las ruinas del templo mayor, los restos de la enorme estructura azteca de la antigua Tenochtilan.

Como el tiempo se nos echaba encima deshicimos el camino en metro tomando una vía alternativa que fue un prodigio de eficiencia y descanso. Ya en el aeropuerto tomamos en avión y cogimos un shuttle hasta Antigua en donde los alojamos aquí. Y mañana os cuento mas sobre esta preciosa villa colonial rodeada de volcanes

8 comentarios:

José María dijo...

Sí señor, dos frases castizas en el metro para marcar el territorio jejejejejeje. Anda, pasadlo bien, que dais una envidia... Un abrazo.

beni dijo...

Joder, no sé por qué ha puesto "josé maría" si eso no aparece por ningún sitio en mi perfil de Blogger. Debería poner Beni, coño. En fin...

Goio dijo...

Exploitation rulez!!!!

Anónimo dijo...

"The loding for important people" GUAUUUUU

A ver si conseguis escribir a menudo por esas tierras de Dios.

Suerte y al toro.

Rafa.
(coño que envidia)

Anita dijo...

Pa que luego nos quejemos de la Linea 6... ¡¡anda ya!!

Ay que me descojono con el momento: "A ver si al final aún vas a cobrar".. jajaja... te faltó decirle "un poquito de por favor" JAJAJAJA

Que siga, que siga el rulín manuscrito.

Keep enjoying!!

Ana Anes dijo...

Hola chicos! que bueno una parada en el D.F. Lo del metro a Ernesto y a mí no nos pasó cuando estuvimos, sería porque no pillamos nunca hora punta. Pero mira si es habitual que magreen a las mujeres que en muchas líneas (seguro que en la que íbais era una de ellas) los dos últimos vagones están reservados sólo para mujeres.

Besos y disfrutad de Antigua.

Ana Anes

la Nati dijo...

Pues si, vimos que había separación de machos y féminas pero no quería separarme de mi amollll. Error. Ismael lo ha contado más bien suave pero realmente me hicieron una colonoscopia con el dedo corazón, en fin, me quedó la pataleta de "vas a tocar a tu puta madre".

Alberto dijo...

¡Órale, qué temperamento gasta la gachupina!, debió de pensar el intrépido chilango. A buen seguro que este modelo de "conquista" femino-lingüístico-subterránea que ejercitaste, Nati, ninguna semejanza guarda con el denostado "hernaniano", arrumbado en el consciente colectivo de la población mexicana, aun en el caso de la más naca, cuyos grotescos especímenes tuviste el infortunio de padecer por efecto del "prospeccionador" apéndice de este pornógrafo de lo fugaz. Nada, por tanto, como apelar al orgullo de barrio, expresado en el sortilegio castizo que proceda para la ocasión: "¡Le vas a tocar el culo a tu puta madre!". ¡Olé, mi prima!

Salud.