Hay un par de hoteles tan putrefactos que no recuerdo ni sus nombres. El primero de ellos era un hotel en Can-Tho (Vietnam). El hotel no es que fuera malo, es que era malo y absurdo. Estaba construido como si varias paredes de hormigón hubieran caído del cielo como en una especie de Tetris jugado por un dios loco accionista de alguna constructora. La distribución era tan surrealista que hacia que tuviera una enorme balcón que rodeaba el perímetro pero las habitaciones careciesen de ventana alguna. De hecho esa carencia de mas aberturas que la puerta y la iluminación a base de fluorescentes hacia que la habitación se pareciese a un decorado de la película “Cube”. En ese extraño cubo blanco había dos camas y una puerta que daba a una enfermizo baño. Afortunadamente la celda solo nos sirvió de morada durante una noche.
Peor es el segundo ejemplo. Tras haber dormido un par de días en Hama (Siria) en el cómodo, limpio y barato Hotel Cairo le pregunte al dueño si había algún hotel similar en Aleppo, ciudad a la que viajariamos al día siguiente. Me dijo que no, que los hoteles en Aleppo eran mas caros y viejos pero aun así llamo a dos o tres que conocía. Estaban todos completos. Me dijo entonces “recuerdo uno, pero hace mucho que no hablo con quien lo lleva” Es céntrico y tienen baños al estilo occidental (eso significa que tiene una taza de water en lugar del agujero negro habitual en oriente) pero no se si seguirá siendo un sitio recomendable…" No lo era. El hotel de Aleppo, cuyo nombre Alá ha borrado de mi memoria, era cutre hasta decir basta. Ocupaba un viejo edificio aquejado de todos los males: abandono, humedad, suciedad, tenebrismo. El ‘personal’ parecían opiomanos sacados de alguna novela de Sax Rohmer y las habitaciones eran una oda a la cochambre. Estuvimos viendo cuatro o cinco antes de decidirnos. Todas tenían moqueta con manchas seguramente de varios tipos de humores corporales, los baños olían a desagüe y la ventilación era inexistente. A sabiendas que no había muchas plazas libres en la ciudad y que solo nos quedaríamos una noche tomamos posesión de aquel antro. Ni que decir tiene que dormí vestido y oyendo a ejercitos de cucarachas (imaginarias o no) trepando por las paredes.
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1 comentarios:
Y seguramente echabas de menos las cucarachas viendo los arañotes que te esperaban este año. Para el que viene deberíais dormir con un tigre de bengala por lo menos.
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