domingo 13 de julio de 2008

Memoria y Olvido

Siempre se ha hecho buen cómic en España. No ha habido jamás recesión en este ámbito de la creación y la cultura, no al menos que yo recuerde. Evolución, si. Mucho han cambiado los tiempos y los medios. Los tebeos semanales murieron, lo hicieron más tarde aquellas revistas mensuales como 1984, Totem, Víbora o Cairo pero ahora tenemos eso tan ampuloso llamado 'novela grafica' y que no es más que un término que parece acuñado por aquellos a los que aún, a estas alturas, les da vergüenza decir que leen cómics. El formato actual es el álbum. Un formato más libre, que permite a los autores crear sus obras sin estar constreñidos a un número fijo de páginas. Y el formato es sólo el soporte, porque los temas también han evolucionado, y las técnicas narrativas y artísticas con él.

Fui antes lector de viñetas que de capítulos. Y, si bien las primeras me llevaron a los segundos hace años, hoy ese camino se invierte en ocasiones. Cómic y literatura no sólo se retroalimentan sino que los concibo, en muchas ocasiones, como complementarios; dos formas de narrar hermanadas en no pocas ocasiones. Pero, pese a todo, el cómic sigue teniendo un plus de emoción e proximidad. La lectura de novelas a menudo me absorbe y fascina, pero son algunos cómics los que rasgan o acarician mi sensibilidad de forma más rotunda, más inmediata e, incluso, más intensa. Este es el caso de "Arrugas" de Paco Roca.

Roca, autor valenciano, vio primero editada su magnífica obra en Francia, lugar en donde el cómic se ve y lee con mayos amplitud e interés que aquí. No fue hasta su éxito en el país vecino que se publicó en nuestro país. Las críticas y premios lo han convertido merecidamente en un título triunfador, pero sería una pena que esta obra firme y delicada, pero exenta de sentimentalismos fatuos, no llegase a traspasar el círculo de los lectores de cómics.

"Arrugas" trata sobre la enfermedad de Alzheimer. No es un cómic banal ni sensacionalista. Tampoco es lacrimógeno. Se trata de un retrato muy bien trazado de cómo se desarrolla la vida en una residencia de ancianos, un lugar que para algunos, como el caso del protagonista, resulta la ultima estación para mentes que se despiden de sus cuerpos. Roca se documenta a fondo, relata con cruel veracidad el avance de la enfermedad y la no menos cruel sensación de derrota que rodea todo lo relacionado con la vejez. Pero no se detiene ahí, sus personajes luchan, se rebelan contra un destino que, en el mejor de los casos, saben inmisericorde. Otros han olvidado lo que es luchar, lo que es vivir. No hay pesimismo en las viñetas de Paco Roca, pero tampoco hay lugar para el milagro, para el 'happy end'. Tan solo queda tiempo para una última huída hacia adelante y para un sacrificio, narrado en las páginas finales, que imprimen un zarpazo en las tripas al más bregado de los lectores.