viernes 12 de agosto de 2011

La ciudad que deprimiría a la Vaca que Ríe

Acabamos de llegar de Moynaq, el antiguo puerto pesquero del Mar de Aral y hoy símbolo muriente de la destrucciñon del planeta. En pocos sitios he podido sentir tanta desolación en mi vida. Una visión impresionante y apocalíptica con los cascos de los barcos varados en la arena de un desierto que nos arrojaba furioso nubes de polvo tóxico hasta cubrirnos. Ver aquello es lo más parecido a ser Carlton Heston en el final del 'Planeta de los Simios'.

Pero la historia completa en el próximo post. Antes los preliminares...


Pensad en alguien que siempre este alegre, cuyo ánimo jamás decaiga, que siempre tenga una sonrisa en la boca... segurament el dibujo de 'La vaca que rie' pudiera adscribirse a esa definición. Un personaje risueño durante décadas que nos mira desde su redonda caja de queso en porciones. Pues bien, en Uzbekistán existe una ciudad que deprimiría a la mísmísima Vaca que Ríe, de hecho deprimiría a una legión de cómicos, haría colgarse a un ejercito de payasos y hacer que los 'sacos de la risa' de las verbenas trocaran sus carcajadas en lamentos. Esa ciudad se llama Nukus y es la capital de la república de Karakalpakstan, una especie de región independiente dentro de las fronteras del país. Un territorio abocado a la autodestrucción debido a la desaparición del Mar de Aral por la acción del hombre en tan solo 50 años de actividades tan antiecológicas que el desastre del Prestige sería como comparar un una sardina con una ballena. El Karakalpakstan sobrevive al desierto que la cerca gracias a las aguas del río Amu Darya, el Oxus de las conquistas de Alejandro Magno (es por eso que durante siglos estas lejana tierras fueron conocidas como Transoxiana 'Más allá del Oxus'). Pero la exigua riqueza del Amu Darya es su caudal que, debido a años de obras de planificación sovietica acaba distribuído en miles de canales que riegan esta desertica estepa para la producción de algodón, un cultivo completamente absurdo dadas sus necesidades hídricas pero que aun hoy es una de las mayores fuentes de trabajo en el país. Décadas de desecación del caudal y abuso de pesticidas convirtieron el Mar de Aral, donde antaño desembocaban las aguas de este río, en un desastre ecologico de unas dimensiones difíciles de imaginar. Pero ya hablaré de eso mañana que será cuando visitemos la zona.

Durmiendo bajo las prerrogativas del Politburo de Nukus.

Estabamos con Nukus. Nukus tiene unos 100.000 habitantes organizado en la ciudad más fea de la que se pueda tener noticia. Una planificación soviética de retícula, sin un centro definido. Avenidas anchas y deshumanizadas, solares salpicados con edificios de hormigón deshabitados, bloques pertenecientes a alguna oscura misión estatal con su fachada desconchada, aceras que hace años que no se reparan atravesadas por estrechos canales de agua estancada, gente de mirada perdida que ve pasar su vida acuclillada junto a un cajón donde venden polvorientas botellas de refrescos y un sol opaco e inmisericorde que baña todo de un calor tóxico. ¿Recordais esas imágenes de Chernobyl abandonada tras el desastre? Pues más o menos así.

Nukus era una de las llamadas ciudades secretas de la antigua URSS, una de esas ciudades en las que un extranjero no podía acceder incluso teniendo un visado para visitar el resto de la Unión Soviética. Nukus se creó con la única finalidad de proveer de algodón al régimen comunista. Cada otoño decenas de miles de temporeros y estudiantes acuden a los deprimentes campos que rodean las comarcas algodoneras de la región para recoger los copos, hasta entonces la ciudad dormita su desdén. Nukus no tiene absolutamnete nada que ver, hasta las guías más optimistas la describen como deprimente, gris, sin personalidad ni alicientes, sin pasado ni futuro. ¿Por qué entonces llegar hasta aquí? La razón principal es ser el punto de acceso al Mar de Aral o a lo que queda de él. Nuestro hotel es el único decente que hay en la región y, pese a que esta limpio y la gente que lo lleva es bastante servicial y ayuda en todo, es una pesadilla hecha alojamiento. Paredes pintadas con ese tono verde que solo se empleaba en los quirófanos de los 70 o ese color azul sucio que se puede ver en el interior de una piscina abandonada a su suerte. Muebles deparejados, cuadros que harían llorar a un niño, colchas con estampados diseñados por alguien seriamante necesitado de cariño, una tele que emite subprogramas en ruso, baños con las cañerías vistas, con una enorme bañera que no traga el agua amarillenta que mana de sus grifos... No quiero ni imaginar como serán los hoteles malos de la ciudad.

El plumilla tomando apuntes bajo advertencias nada claras.


El otro aliciente de Nukus es una bizarrada descomunal. Nukus alberga la colección Savitsky, la mayor recopilación de arte moderno ruso después de la del Ermitage. Esta pinacoteca que esta hoy en día albergada en un horrido edificio de los estertores del regimen comunista, fue recopilada por el tal Savitsky a través de décadas de adquisisciones de un arte que, durante el estalinismo, era considerado anticomunista. Durante años Moscú solo permitía obras de realismo soviético, cuadros que impulsasen la idea del comunismo como un dogma irrenunciable: fornidos mineros, aguerridas koljosianas, estajanovitas todos. El arte expresionista, cubista, impresionista y demás 'istas' de las vanguardias quedó vetado de los circuítos rusos y fue Savitsky el único que se atrevió a recuperarlos con la condición de que se exhibieran en un lugar que no molestase. Ese lugar era la inaccesible e inhospuita Nukus. Vista hoy la coleeción es un pelín naif y el museo una atrocidad en terminos museísticos. Hay casi tantas imágenes de su fundador como del presidente actual del país que aparece cada dos por tres en la cartelería hortera que adorna la nación. La exhibición apenas recoge un pequeño porcentaje de los fondos, pero aparte de Nati y yo y dos turistas más con aspecto de perroflautas, no hay nadie visitando el lugar. Las ubicuas cuidadoras, orondas mujeres somnolientas que vigilan las salas, nos miran con una mezcla de indiferncia y molestia. La historia del museo es fantástica y hay varios documentales rodados sobre el tema, la selección de fondos es, sin embargo, muy discutible.

No sonrie porque vive en Nukus.

Por cierto y para acabar. para llegar hasta aquí hemos cogido un avión y después un taxi compartido en ocasiones por otra gente entre las que había una mujer y su niño, un par de trabajadores y un tipo que, de buenas a primeras ha sacado del bolsillo una mugrienta bolsita transparente llena de un polvo negro como polvora y que se ha tragado un poco de la misma. Ninguno de ellos ha mostrado la más minima curiosidad al ver a dos extranjeros atravesando las aburridas carreteras de esta región.

5 comentarios:

Goio dijo...

Ni que decir tiene que ya estoy buscando imagenes de Nukus como un loco. La tercera entrada en google era a la entrada en la wiki del museo y ya he entendido por que al leer el resto...

Anita Lorite dijo...

¿Nukus es más fea que la Línea de la Concepción? No te creo.... xD

Antes de que describieras el hotel me lo imaginaba tal como has dicho: verde cirujano.

A pesar de mi extra sensibilidad para estas cosas, me gustaría presenciar el mar de Aral. Imagino que es algo único y que tiene que ser visto y presenciado, que forme parte de nuestra evolución personal.

Irene dijo...

Mmm, vaya...creo que ya he marcado con una cruz esta ciudad en la lista de lugares dónde no ir nunca en la vida, jajaja. ¡¡¡Gracias por ahorrarme el paseo!!!
¿¿Aún no te ha parado la policia para requisarte los papeles y ponerte en el abismo de un infarto...??;-)
Jeje, bromas aparte, espero que las siguientes ciudades sean más añentadoras en sus paisajes y gentes:-)

Helen dijo...

Coincido contigo Irene, creo que yo tampoco me dejaré caer por allí nunca. Si es que el nombre ya es desalentador... Nukus! Por cierto, no seas gafe con el tema de la policía, a ver si al final tenemos que ir a buscarles ya sea a la cárcel o al hospital, por lo del infarto, jajaja!

Ana G. dijo...

Jo...qué pena...Digo, la gente que vive ahí seguramente sea porque no puede hacerlo en otro sitio... Nacer ahí te hace ser una persona triste, ¿no?..
Y aunque sólo sea por ser la puerta de entrada al Mar de Aral y por esa colección de arte..digo yo que deberían adecentarlo un poco... ¿no?

Por cierto: me ha encantado la descripción del hotel... he podido oler la decadencia...